La web 2.0 trajo a la vida de muchas personas herramientas que tenían un claro propósito. Es el que conocemos como el intercambio de ideas, un nuevo método de comunicación, el desarrollo del individuo como sujeto activo en el mundo cibernético, el que constantemente estaba evolucionando. Ofreciendo al mismo tiempo novedosas aplicaciones y sitios que visitar.
Fue un brote y auge de tanta data que no sabría por donde comenzar. Se presentaron posibilidades infinitas a solo un click de distancia.
Esto trajo también trajo consigo nuevos problemas al acontecer social y la vida diaria de las personas. Aunque debemos coincidir en que fueron más las soluciones que los problemas.
Desde los sectores más radicales de la sociedad se consideraba que las herramientas de la web 2.0 eran un peligro para la sociedad, ya que estas le permiten a los usuarios intercambiar datos (su idea principal).
El problema radicó en que estos ''datos'' generalmente eran información personal, archivos con copyright, entre otros.
Para ser más específicos, las acusaciones comenzaron por mostrar a las redes sociales como un riesgo para la sociedad, ya que se publicaba información personal en sitios donde el mundo entero tiene acceso.
Pero ¿es realmente culpa de la web 2.0 o de las redes sociales el uso que le da cada individuo?
La respuestas evidentemente es no. Ni las web 2.0 tenía el objetivo de poner en riesgo la privacidad del usuario, ni que las redes sociales se convirtieran en sitios inseguros.
Para navegar en el fondo real de este turbulento tema, enumeremos algunos de los argumentos que se mencionan a la hora de satanizar las redes sociales.
Los críticos argumentan que en las redes sociales las personas (en su mayoría menores de edad) pueden ser susceptibles a:
- Acoso, actualmente conocido como ciberbullying.
- Recibir ataques xenófobos.
- Estafas (phishing).
- Malwares, conocidos como virus.
- Pérdida de la privacidad.
- Robo o suplantación de identidad.
- Distracción constante.
E incluso algunos agregan ''problemas para encontrar trabajo''.
Si comenzamos a desenmascarar todas estos argumentos nos damos cuentas de que en todos los casos se necesita un segundo usuario que intervenga al primero, por ejemplo: en ningún momento una red social ha promovido el acoso o la xenofobia, de hecho, si investigamos cualquier red social que visiten tendrá un grupo de reglas, estrictas, en contra de la conducta inapropiada y mal uso que puedan darle los usuarios.
Todo esto quiere decir, en pocas palabras, que de considerar que una red social es por sí sola peligrosa, adoptariamos la idea ''
muerto el perro, se acabó la rabia''.
En conclusión, debemos comprender que una red social es solo una herramienta que nos ofrece la web 2.0 para disfrutar, entretenernos y comunicarnos con nuestros seres queridos. Al mismo tiempo entendamos que en las redes sociales existen todo tipo de personas: buenas y malas, así como en el mundo real. Donde no sabemos con qué tipo de persona podemos toparnos, por lo que hay que tener cuidado con quien nos relacionamos o compartimos nuestra información.
Tenemos que enfocarnos en educar a los jóvenes en el buen uso de estas herramientas para que sepan cómo utilizarlas de manera adecuada. Reconozcamos que la educación sobre esta materia es primordial a la hora de comenzar a usar estas herramientas y debemos tener claro que el respeto al prójimo no se pierde o gana por usar una red social, todas estas actitudes son en base a la educación que recibimos.